Volver al blog

Lectura de 5 min · Inteligencia Artificial

En corto (TL;DR): Un prompt dura lo que dura la conversación; una skill es la receta escrita que hace que el plato salga igual cada vez. Tiene seis piezas, se perfecciona cocinándola una y otra vez y termina en lo único que a un negocio le importa: una ejecución consistente. Abajo están las piezas, el ciclo de corrección y la salvedad que le pongo.


Hace unos días le corregí a Claude algo que ya le había corregido antes: en un borrador me presentaba como alguien que diseña logos. No lo soy. Mi diseño es estratégico, de servicios, de experiencias, de decisiones. Lo estético es un gusto personal que a veces se me nota, nada más.

La primera corrección se quedó en la conversación, es decir, en ningún sitio. La segunda la escribí en el archivo que Claude lee antes de ponerse a trabajar.

No ha vuelto a pasar.

Simplificando, eso es lo que separa un prompt de una skill.

Un prompt dura lo que dura la conversación

Olya Cooper lo plantea mejor que yo:

Un prompt es un puente temporal entre la experiencia humana y la ejecución de la IA. Olya Cooper, Claude Skills Are Not Prompts · traducción mía

Le explicas a la IA el objetivo, el proceso, las restricciones y los ejemplos, hace un buen trabajo y, mañana, empiezas de cero. Cooper lo llama el impuesto oculto de los prompts: cada vez rearmas un contexto que la organización debería tener escrito en alguna parte.

Para hoy

Prompt

Dónde vive
En la conversación.
Mañana
Empiezas de cero.
Si lo corriges
La corrección se queda en el chat.

Para siempre

Skill

Dónde vive
En un archivo que la IA lee antes de trabajar.
Mañana
Arranca sabiendo lo que aprendió.
Si lo corriges
La corrección queda escrita como regla.

En proyectos muy distintos veía lo mismo con personas. Llega alguien nuevo, pregunta cómo se hacen aquí las cosas y la respuesta es “pregúntale a Fulano”. Dicho de otra manera, el conocimiento existía, pero vivía en la cabeza de alguien.

Cooper cierra su artículo justo con esa pregunta: qué parte de la experiencia de una organización sigue atrapada en la cabeza de la gente y cuál ya se convirtió en algo reutilizable.

Seis piezas, una receta

Es como si le pidieras el mismo plato a diez cocineros sin darles receta: tendrías diez platos. Diez, y ninguno igual.

Una buena receta no solo lista ingredientes. Dice quién va a comer, qué hay en la despensa, en qué orden se hacen los pasos, cómo se ve el plato bien hecho, qué utensilios usar y cuándo está en su punto. Esas son, casi una por una, las piezas de una skill:

01

Entrada

Quién va a comer

El pedido o la situación que activa la skill.

02

Contexto

Qué hay en la despensa

La información de fondo, el contexto del negocio y las restricciones que importan.

03

Reglas

En qué orden van los pasos

La lógica paso a paso, las decisiones y las prioridades.

04

Ejemplos

Cómo se ve el plato bien hecho

Referencias de calidad que definen qué es “bueno”.

05

Herramientas

Qué utensilios usar

Los recursos, archivos y automatizaciones que la skill puede usar.

06

Estándar de salida

Cuándo está en su punto

El formato esperado, el nivel de calidad y la definición de “terminado”.

Anthropic lo cuenta sin cocina:

Construir una skill para un agente es como preparar una guía de bienvenida para alguien que acaba de incorporarse. Anthropic, Equipping agents for the real world with Agent Skills · traducción mía

Que es, dicho de otra manera, la respuesta a “pregúntale a Fulano”, pero escrita. Y hay un detalle que me gusta: según su documentación, la skill solo se carga cuando es relevante. Ningún cocinero saca todos los libros de recetas a la mesa, solo el del plato que toca.

La receta se perfecciona cocinándola

Hay una parte del esquema que casi todo el mundo se salta: una skill no nace terminada. Se cocina, sale medio cruda, se corrige y se vuelve a cocinar. Cuando el plato por fin sale igual cada vez, esa vuelta termina y lo que queda es la receta perfeccionada.

Mi corrección del logo fue una vuelta entre el 3 y el 4.

Cooper va más lejos: sostiene que la consistencia puede acabar importando más que la velocidad. Yo, por ahora, me conformo con no corregir dos veces lo mismo.

Siendo totalmente transparente, no llegué a esto por teoría sino por cansancio de repetirme. Mi espacio de trabajo tiene hoy tres archivos, y ninguno es sofisticado:

Cómo trabajo: quién soy, qué reglas sigo, a dónde va cada tipo de tarea
Lo que decido: lo que voy acumulando con cada proyecto
Mi guía de voz: se afina con cada texto que corrijo

Archivos de texto, nada más.

Cada frase que tacho es una regla en potencia, y la siguiente sesión arranca sabiendo lo que aprendió la anterior.

Dos tipos de skill

Cooper distingue dos, y conviene tenerlos claros antes de escribir la primera.

TipoQué guardaQué logra
De capacidadCómo ejecutar una tarea concreta: un análisis financiero, una propuesta, una revisión de código.Menos ambigüedad: la tarea sale igual en cada ejecución.
De preferenciaEstándares: la voz de una marca, la forma de decidir, el formato esperado.Que el resultado suene a tu organización y no a texto de IA genérico.

Lo del logo, por cierto, vive en una de preferencia.

La salvedad

Cooper anticipa que cada empresa tendrá su biblioteca interna de skills y que el conocimiento dejará de ser un documento guardado para convertirse en algo que la IA ejecuta. Coincido con la dirección. La salvedad es mía, y la presento como hipótesis: una skill solo enseña lo que alguien se tomó el trabajo de escribir.

Si tu forma de trabajar hoy es “depende”, la skill te va a devolver un “depende” muy consistente.

Escribirla te obliga a decidir qué cuenta como bueno, y esa es la parte difícil, no la técnica.

Mi lista de candidatas empieza por todo lo que me he visto explicando más de dos veces.

Es una lista larga y ligeramente humillante.

Cada dos semanas en tu correo

Este tipo de cosas las comparto en mi Newsletter cada 15 días.

Suscribirme al Newsletter

Fuentes y créditos